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Prince Julio Cesar: nunca he sido ni seré un proxeneta princess william//
Vacío de poder y usurpación

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Recientemente, por lo que se preveía que iba a ocurrir el día 10 de enero de este año, como ocurrió: el advenimiento a un (im) posible segundo mandato de Nicolás Maduro,

se dio una banal discusión, a mi parecer, entre semántica y legal acerca de que si es vacío de poder o usurpación lo planteado en estos momentos en Venezuela.

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Para los confrontados opositores entre ellos, me incluyo, les tengo una solución salomónica, también planteada desde el opositor abierto que me considero y desde cuya perspectiva actúo en todos los frentes que me son dados: ocurrió un vacío el día 10 y ese vacío pasó a ser llenado por un usurpador, por alguien que no fue electo legítimamente para ello. Así las cosas, se ejecuta una usurpación, producto del mal llenado vacío de poder. De ese modo todos los opositores lingüísticos y leguleyos podrán, tal vez, no lo creo posible, estar conformes. 

Cabrujas, en  El día que me quieras  pregunta ?¿Cómo se llena un vacío??. Y tal vez sea ésta la pregunta filosófica, sexual, legal, lingüística, política hacia donde podemos reorientar la discusión posible, a ver si podemos de algún modo obtener una respuesta verdaderamente política, resolutoria, que no se constituya, como en la obra dramática singular del caraqueño, en un desplazamiento mayor en el tiempo de esta agonía, de esta sobrevivencia diaria de los coterráneos venezolanos: en ese día en que alguien concrete, anote, posea, penetre, haga suya potentemente la solución.  

Aquí se plantean, desde luego, las alternativas argumentales, de bando y bando, dentro de la oposición, porque, dicen: si se dio un vacío puede ser llenado en un tiempo más prolongado, previa negociación, diálogo y entendimiento con el gobierno secuestrador del poder y de todos los habitantes de la ?tierra de (des) gracia? y, de no ser así, sino que se produjo una usurpación del poder, pues hay que desacatar de inmediato, colocar al valeroso Juan Guaidó, o que se auto-coloque, como presidente de la transición según un artículo constitucional, el 233.  

Queridos amigos opositores y gobierneros, venezolanos todos: en realidad aquí no habido cambio alguno, por eso el show de la ?entronización? presidencial no pasa de ser eso, un show mediático de la prolongación del poder en manos de estos agentes de todo el mal que puede haber sobre la faz de la tierra. El asunto se está moviendo en serio desde afuera, en un cerco sin precedentes en América Latina, porque ni siquiera se efectuó así de firme con Cuba un cercamiento: Grupo de Lima, Comunidad Europea, OEA, EEUU, Japón, al unísono, duro, contra la dictadura del PSUV. Ese es el verdadero y real avance que puede catapultar finalmente, con sus hondas repercusiones diplomáticas, económicas y políticas el reventón final de la tiranía. 

Ahora bien, o, ahora mal: sin un poder fáctico, que permita realmente equilibrar y, luego, doblegar a quienes usurpan, a quienes secuestran el poder en Venezuela y a los venezolanos, sin alguien o algún grupo, con verdadero poder físico que procure y logre arrojarlos de donde están, no será posible acabar con el secuestro. Ni Guaidó con sus seguidores, ni la calle con sus muertos, presos, torturados y perseguidos tienen la posibilidad cierta de acabar así, con pancartas,  pitos y cacerolas, con el arrebatamiento que ocurre en Miraflores o en ningún otro lugar simbólico-físico del país. Lo demás es caerse a cobas innecesariamente y propiciar una mayor frustración, innecesaria por demás en todos nosotros. 

¿Cómo se llena el vacío? ¿Cómo se acaba la usurpación? Sin disimulos lingüísticos, prolongadores, sin violencia leguleya, con facto, diría yo. Lo demás es regodeo, todo lo demás es regodeo, y el regodeo verbal, retórico sólo favorece la permanencia de este despropósito acabador.  

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