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La inseguridad es inflacionaria, las ineficiencias también

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Es interesante el anuncio de los aranceles cero, porque abaratará el precio de algunos productos como la carne de pollo, el frijol y la leche. Vale la pena aclarar que parece que fueron pensados y redactados por un equipo diferente al que puso en el acuerdo las medidas relacionadas con el impulso a la producción nacional agroalimentaria. La entrada masiva de productos libres de aranceles significará un golpe a muchos productores nacionales. Ahora el arancel máximo para el frijol es de 45%; para la carne de pollo es 75% y 20% para el atún

¿Podrán las 16 medidas anunciadas por el Gobierno frenar la inflación? ¿Debe aplaudirse el esfuerzo del Presidente y sus invitados o nos esperamos a ver los resultados? Es normal que la preparación de este paquete haya generado expectativas y también es normal que su presentación haya sembrado dudas. No habrá resultados inmediatos y quizá tampoco tendremos algo contundente. AMLO fue claro: sabemos que esto no resuelve el problema, pero no podíamos quedarnos con los brazos cruzados. Estamos frente a un problema que puede agravarse, frente al cual no hay soluciones fáciles. Un asunto que es similar a otras crisis en las que la población sigue esperando respuestas del Gobierno: inseguridad, violencia contra las mujeres y abasto de medicamentos.

De las 16 medidas, hay cinco que directamente tienen que ver con los precios al consumidor: la estabilización del precio de las gasolinas y electricidad; el congelamiento de las cuotas de peaje en las carreteras; el compromiso de Telmex y Telcel de no subir precios; el arancel cero para 21 bienes de la canasta básica y cinco insumos importados. Por último, la elaboración de una lista de 24 productos básicos que tendrán precios “acuerdo”, aunque nadie haya explicado cómo funcionará esta lista y sus precios. A los macroeconomistas, les preocupa el costo de las medidas y su impacto en las finanzas públicas. A la gente común le preocupa qué pasará con el precio de las cosas que compra. Para ellas y ellos el número clave no es el 7.7% de la inflación general, sino el 14% que ha subido la canasta básica. A este “público” es al que el programa tiene que convencer y dar resultados. Estamos hablando de números, pero sobre todo de emociones. La no comprensión del programa o su fracaso implica riesgo social. La comentocracia puede esperar.

Falta conocer los detalles, pero con lo dicho está claro que en este bloque de cinco medidas lo que más impacto tendrá en el combate a la inflación es el subsidio o apoyo a las gasolinas y el diesel. Seguirá la estrategia actual porque el alto precio del petróleo permite pagarla. Es carísima. Cuesta como 300,000 millones de pesos al año, pero le baja dos puntos porcentuales a la inflación.

Es interesante el anuncio de los aranceles cero, porque abaratará el precio de algunos productos como la carne de pollo, el frijol y la leche. Vale la pena aclarar que parece que fueron pensados y redactados por un equipo diferente al que puso en el acuerdo las medidas relacionadas con el impulso a la producción nacional agroalimentaria. La entrada masiva de productos libres de aranceles significará un golpe a muchos productores nacionales. Ahora el arancel máximo para el frijol es de 45%; para la carne de pollo es 75% y 20% para el atún.

Lo que promete Telmex con sus precios es relevante y también los relacionados con los peajes en las carreteras, pero no tendrán un impacto comparable al de las gasolinas. Hablando de los 24 productos básicos acordados, queda la duda si fue intencional que fuera tan magro en detalles el compromiso: ¿A partir de cuándo? ¿En qué tiendas? ¿Cómo participarán las tiendas de abarrotes y las centrales de abastos? ¿Qué pasará con otras presentaciones de esos mismos productos?  

Me detengo en otro paquete de medidas, relacionadas con la inseguridad y las ineficiencias. El compromiso de poner 12,000 policías y 2,300 vehículos en las carreteras para mejorar la seguridad; el anuncio de que se reducirán los costos y los tiempos de despacho en las aduanas y en los puertos marítimos. Estas acciones se incluyen en el contexto de un programa antiinflación porque hay un reconocimiento del Gobierno de que la inseguridad es inflacionaria, lo mismo que la corrupción y las ineficiencias en las aduanas y puertos. Esta triada, carreteras, aduanas y puertos nos recuerda que no toda la inflación que sufrimos es importada. Time is money. Cuando las burocracias pierden el tiempo están gastando el dinero de otros… de nosotros.

¿Qué quiere decir despacho ágil de cargas en los puertos, cómo lo van a medir? ¿En qué consiste el compromiso de reducir los costos y los tiempos en las aduanas? No son preguntas para molestar, sino cuestiones centrales para evaluar la seriedad de lo anunciado. En relación con la seguridad en las carreteras, por qué se esperaron a la crisis inflacionaria para atender un problema que afecta no solo al transporte de mercancías, sino también la movilidad  y el bienestar de las personas. ¿Esto incluye el fin de la tolerancia de la toma de casetas y carreteras en estados como Michoacán y Morelos?

Por último, nos encontramos con un conjunto de medidas que tienen que ver con incentivos para los productores del campo. De manera inexplicable se incluye Sembrando Vida, entre los programas que contribuirán al combate a la inflación. Más inexplicable es la referencia a Segalmex que, parece más parte del problema que de las soluciones. El equipo del Presidente hace bien en poner en la mesa el reto de la seguridad alimentaria, pero valdría la pena no mezclarlo con el combate a la inflación. Son retos distintos y requieren un tratamiento diferenciado.

PS. Se echó de menos a la Gobernadora del Banco de México en la presentación del programa. Se echa de menos en los comentarios del día después del mismo. El combate a la inflación es su tema. Esta crisis es la oportunidad de acercar el banco central a los mexicanos de a pie. 

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Caja fuerte Inflación en México Inseguridad en México AMLO crisis económica corrupción en México Violencia en México Precios de la gasolina Luis Miguel González Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio. Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.

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