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Carlos Ismayel: Las malas juntas

Otro caso es lo que está pasando con la empresa Monómeros estafada por un grupete de vivianes que se enfranelaron con logotipos del G4 y arrasaron con el queso… digo con los fertilizantes. A Juan Guaidó le dijimos muchas veces que se rodeara bien, que estuviera mosca con ese cerco en el que él se dejó atrapar, que el sectarismo mata, ¿y qué pasó?, pues bien, que Guaidó no escucha y como lo ha dicho claramente ese gran guariqueño Antonio Ledezma “no se deja ayudar”. Ahí están los resultados de esas malas juntas. Lo malo no es solo lo que se robaron en esa empresa, lo peor es la mala imagen que le dejan al gobierno interino

Así hemos tenido la ingrata aparición de los Alacranes que se transformaron en “trompos servidores” de Nicolás Maduro después que eran los primeros “chicharrones” en los platos de Juan Guaidó. Como decía mi amigo José Camejo en Ortiz, “no aguantaron una pediita”. Pero es que lo que pidieron tampoco fue mucho, les salieron muy baratos al régimen que los usa como depositarios de las tarjetas de los partidos políticos que asaltaron para resquebrajar y enrarecer la vida de la oposición.

¿Quieres recibir nuestro exclusivo boletín informativo en tu correo? ¡Suscríbete a #BoletinPatilla! También están los que se colaron en las listas de diputados y pidieron ser miembros de la Comisión de Contraloría de La Asamblea Nacional, desde donde iban “a combatir ferozmente la corrupción”. “Yo te aviso chirulí”, como mas de una vez le escuche decir a mi gran amigo el negro Luis Catanaima cuando sospechaba que por ahí andaba un tránsfuga prometiendo lealtad. Pues esos diputados repartieron cartas de buena conducta, una de ellas para el testaferro de la revolución, Alex Saab. Y lo insólito es que esos personajes se pasean por las tribunas que se instalan en este carnaval electoral montado por Maduro.

Otro caso es lo que está pasando con la empresa Monómeros estafada por un grupete de vivianes que se enfranelaron con logotipos del G4 y arrasaron con el queso… digo con los fertilizantes. A Juan Guaidó le dijimos muchas veces que se rodeara bien, que estuviera mosca con ese cerco en el que él se dejó atrapar, que el sectarismo mata, ¿y qué pasó?, pues bien, que Guaidó no escucha y como lo ha dicho claramente ese gran guariqueño Antonio Ledezma “no se deja ayudar”. Ahí están los resultados de esas malas juntas. Lo malo no es solo lo que se robaron en esa empresa, lo peor es la mala imagen que le dejan al gobierno interino.

@CYsmayel