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Que nos salven las ranas

Martes : ir al otro super al que la tía Felisa le importa un bledo, pero que tiene ofertas con la tarjeta del servicio que pagamos con la caja de ahorro, que por seis meses nos rebaja el 20% del costo de ese mismo servicio, pero con una devolución máxima de $200. Peor es nada

Miércoles : está el descuento con los puntos acumulados en la tarjeta de crédito del banco A para canjear por un producto que vale diez veces menos que el gasto que hubo que hacer para sumar los puntos para canjearlo. Y aprovechar para ir al cine al mediodía, que es más barato

“Imaginamos muchas aplicaciones para estos robots vivos”.

(De los científicos que crearon robots a partir de células de rana.)

Albricias, eureka, medalla, diploma y honoris causa para los científicos norteamericanos que diseñaron por primera vez “robots vivos” a partir de células de rana. Ya vendrán quienes lo pongan en duda como el alunizaje de 1969. En esta columna no nos permitimos siquiera la sospecha. Menos, la sorpresa: la superamos el día en que Menem le ganó a Cafiero la interna peronista.

Es cuestión de fe y de necesidad. Hoy, crean robots a partir de ranas. Mañana, crearán candidatos a cargos electivos. Ojalá les salgan bien.

Mientras tanto, tenemos que bancarnos solos la locura cotidiana que a muchos nos imponen las reglas de juego de una economía zigzagueante y de políticas inciertas.

Lunes : ir con la tía Felisa al supermercado para aprovechar el 10% de descuento para jubilados.

Martes : ir al otro super al que la tía Felisa le importa un bledo, pero que tiene ofertas con la tarjeta del servicio que pagamos con la caja de ahorro, que por seis meses nos rebaja el 20% del costo de ese mismo servicio, pero con una devolución máxima de $200. Peor es nada

Miércoles : está el descuento con los puntos acumulados en la tarjeta de crédito del banco A para canjear por un producto que vale diez veces menos que el gasto que hubo que hacer para sumar los puntos para canjearlo. Y aprovechar para ir al cine al mediodía, que es más barato.

Jueves : empujar el auto sin nafta hasta la estación de servicio para cargarla con la rebaja de la membresía del acarreo, más los descuentos que hace el banco B, que, por suerte y milagro, son acumulables.

Viernes : ir a la tienda a comprar con el descuento de la tarjeta de débito el pantalón para el colegio del nene ahora que es enero, antes de que remarquen los precios; después, ir al cajero a sacar plata para comprar en el Once -solo en efectivo- el relleno del almohadón que despanzurró la perra y, a la veterinaria, a pagar el alimento con la tarjeta A, que hoy tiene descuento para mascotas de hasta 20 kg, menores de un año, que consumen balanceado para mandíbula mediana y cuyo nombre empieza con “L”.

Sábado : a la feria municipal, con el changuito en el colectivo, previa carga de la SUBE, si anda el Posnet.

Y domingo , descanso, como el que se tomó Dios después de crear el mundo? porque no estaba tan ocupado en promociones, cajeros, tarjetas, claves, bancos, ni en trabajar en una oficina. Avanti con las ranitas. Las necesitamos.

Por: Graciela Guadalupe ADEMÁS Un desembarco tortuoso en la provincia imposible Un gobierno que envejece rápido en el país de la desconfianza ¿Te gustó esta nota?