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Camila Navarrete, astrofísica: “El eclipse es bien democrático porque se va a ver en todo Chile”

Miami, Estados Unidos, Venezuela, Caracas
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La astrofísica Camila Navarrete aún no nacía cuando pasó el cometa Halley, que en 1986 hizo soñar a toda una generación de chilenos con alcanzar las estrellas.

Recuerda que en 1994, con cinco años, sus profesores del Colegio Hispanoamericano llevaron a todos los niños al patio para ver el eclipse, el último divisado en el país, antes del que acontecerá hoy pasadas las 15 horas.

Veinticinco años después regresa al mismo colegio para dar una charla sobre el tema, donde cerca de 90 curiosos niños levantan la mano sin cesar, sumándose a los millones de chilenos y extranjeros que no se quieren perder el fenómeno, que para muchos será el evento estelar de sus vidas.

La ganadora en 2017 del premio L’Oréal-Unesco for Woman in Science, y que hoy forma parte del Observatorio Europeo Austral (ESO Chile), aterriza este hecho.

“El eclipse es una alineación perfecta entre el sol, la luna y la tierra y ocurre cada seis meses, más o menos, pero la sombra que hace la luna es pequeña, cubre unos 150 kilómetros en la tierra y para que ocurra en el mismo lugar pueden pasar cientos de años”, precisa.

-¿Cuál es la particularidad de este eclipse, por qué hay tanta efervescencia? El anterior eclipse solar total fue en 1994. En 2010 hubo uno en Isla de Pascua, pero no se alcanzó a ver en Chile continental. Este eclipse tiene la particularidad de que va a ser total en el norte, en la IV Región donde tenemos los mayores centros astronómicos de nuestro país como el Cerro Tololo, el Observatorio Las Campanas, La Silla. En todo el país se va a ver en distinta proporción, es un evento que no ocurre muy frecuentemente.

-¿Por eso hay expectación en la comunidad científica? Un eclipse da la oportunidad de estudiar tres fenómenos específicos. Uno es la esfera solar, su borde no es perfecto, es menos brillante que el centro y por contraste tampoco se puede observar bien con telescopio. En el momento del eclipse podremos verlo, estudiarlo e incluso tomar imágenes y obtener información. Otro fenómeno es el borde de la luna, que como es imperfecta, tiene cráteres y zonas más elevadas y más profundas y cuando se ponga delante del sol estos cráteres se van a ver más iluminados, como unas bolitas de diamante alrededor del sol y vamos a poder estudiarlos en detalle. Otra cosa importante es que los eclipses solares totales permiten comprobar la teoría de la relatividad.

-¿Qué tiene ver Einstein con los eclipses? El sol es un cuerpo que tiene mucha masa y por tanto, es más pesado que cualquier planeta del sistema solar. Según la teoría de Einstein el universo es como una tela, un espacio y tiempo, y cuando tienes algo con mucha masa como el sol, lo curva, lo hunde. Es como poner una pelota en un mantel estirado. Con ese hundimiento la luz de las estrellas que están detrás del sol se curvan y si uno mira el cielo en la posición en que va estar el eclipse durante la noche anterior va a ver unas ciertas estrellas y si las miras durante el eclipse vas a ver estas mismas estrellas, pero su posición estará cambiada porque depende de donde están y de cuánto curva el espacio tiempo. Es una comprobación de la relatividad general (en 1919, el astrónomo Arthur Eddington, durante un eclipse solar comprobó la teoría) y ahora se cumplen 100 años desde aquella vez. Muchos científicos vienen a hacer experimentos, de hecho, hay una iniciativa de la Universidad Católica para replicarlo y mostrar a través de fotos cuánto se movieron las estrellas. Así, el eclipse nos permite estudiar nuestro cuerpo más cercano en maneras en que no podemos hacerlo en el día a día porque con su brillo nos impide ver esos detalles.

Contaminación lumínica

-Indudablemente hubo un cambio de percepción con los eclipses, antes la gente se aterraba y hoy la IV Región se prepara para recibir a un millón de personas…

Un eclipse es un fenómeno muy impresionante y como para que ocurra en una misma ciudad pueden pasar cientos de años, muchos lo verán una vez en su vida. En los comienzos había temor porque pensaban que eran malos presagios, hoy nos permiten entender cómo se mueve el sol, los planetas, la luna, podemos predecir cuándo va a ocurrir, la hora exacta.

No más Hsi y Ho, que por no anticipar el eclipse al emperador perdieron la cabeza.

No, no no. Es importante que la gente lo aprecie porque al final algunos científicos, los astrónomos estudiamos el cielo, pero es de todos. Es un derecho y una oportunidad de ver el cielo, que es algo que nos perdemos porque estamos en ciudades con contaminación lumínica, pero en realidad todos deberíamos poder acceder. En este caso el eclipse es bien democrático porque se va a ver en todo Chile, donde quiera que estemos mientras el sol se vea en la línea de visión y no haya nada que nos tape. Es bueno que la gente, la familia se junte y los niños aprendan, es valioso para todos.

-Más allá del eclipse ¿Cómo ve la astronomía en Chile?

La astronomía en Chile ha crecido mucho. En el último eclipse de 1994 había 20-30 astrónomos profesionales en el país, ahora somos 200. Tenemos cualidades especiales: cielos limpios, estables con condiciones climáticas perfectas para observarlo, con centros y observatorios importantes que atraen a científicos extranjeros. También tenemos buenos astrónomos y eso ha hecho que la gente vaya notando que la astronomía existe, que mueve gente, nacionalidades, esfuerzos para estudiar agujeros negros, o el sol. La gente se interesa, quiere saber, se da cuenta de que no es algo exclusivo de los astrónomos.

-En 2011 abrió sus puertas Paranal ¿Qué nos falta para seguir desarrollándonos? Nos falta un poco. Hay una iniciativa en la IV Región para que toda la luminaria apunte hacia el suelo porque tenemos mucha contaminación lumínica. De hecho, desde Cerro Tololo hasta hace unos años no se veía mucha luz en el horizonte y ahora se puede distinguir Vicuña, La Serena porque las ciudades van creciendo y apuntan al cielo. Todos tenemos derechos a cielos oscuros, lo que no significa calles oscuras sino que podamos ver los astros sin contaminación lumínica, hay interés, pero nos falta que sea un compromiso más real.

-¿Cuentan con recursos suficientes? Generalmente hay recursos, pero nunca van a ser suficientes porque somos un área científica pequeña y ya la ciencia en Chile recibe un 0,2% del PIB, mientras que los países de la OCDE con quienes se nos suele comparar reciben un 2% ó 3% del PIB, pero hay muchos países interesados en poder manejar los telescopios que tenemos, los recursos son más de afuera, en Chile hay, pero falta y no solo en astronomía, sino en todas las ciencias. Decías que hoy hay más astrónomos que en el último eclipse ¿qué pasa con la movilidad? Chile es un polo que atrae a muchos astrónomos extranjeros y también muchos chilenos salen afuera porque tenemos una muy buena formación en astronomía, vamos a la par. Tenemos muchos astrónomos chilenos que pueden ir a aportar a otros países que quizás no tengan tantos telescopios, pero sí más años de la carrera. También hay varios astrónomos chilenos que han sido contratados como profesores en Estados Unidos, Alemania, estamos en un intercambio intelectual constantemente, más que otros países en América Latina.

Biografía a nuestra vía láctea Casi por casualidad Camila Navarrete llegó a la Astronomía. Sabía que le gustaba la física y las matemáticas, pero no tenía claro qué estudiar hasta que durante una escuela de verano y con una hora al día por un mes, sintió que quería aprender todo sobre el universo. Más tarde y ya en carrera, una noche sin luna en el Cerro Tololo, le presentó en toda su magnitud la Vía Láctea, su objeto de investigación.

“La Vía Láctea tiene mucha masa, mucha gravedad, si una galaxia más pequeña se acerca le quitamos estrellas”, dice Camila para explicar su investigación, una suerte de mapa o biografía de la Vía Láctea.

“Eso permite saber cómo evoluciona una galaxia, cómo crece. Sobre la Vía Láctea que es donde vivimos los astrónomos tienen teorías incompletas. En mi investigación trato de encontrar esas estrellas perdidas y descubrir de dónde vienen, cuándo llegaron y qué tan usual es este fenómeno”, añade.

¿Cómo lo hace? Busca estrellas azules que por su brillo le permiten saber qué tan lejos están y sobre ellas va construyendo el mapa.