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El Papa en Colombia

La presencia de su Santidad Francisco en suelo colombiano, llenará de satisfacción a millones de hombres y mujeres que creen en sus virtudes evangelizadoras y políticas, y dejará una estela de esperanza, para un futuro de mejores niveles de bienestar espiritual y material En momentos en que el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y la propia sociedad colombiana celebran el comienzo de una nueva etapa, en la historia de ese país, como consecuencia de la firma de una tratado de paz con las ya desaparecidas Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) convertidas en partido político, y el cese bilateral del fuego o de las acciones militares con el Frente de Liberación Nacional (FLN) llega a su territorio el Papa Francisco, con clara misión evangelizadora y política de contribuir a consolidar el proceso de paz en la nación vecina.

La voz y la actuación del Papa Francisco han logrado, como sus antecesores más recientes, una proyección universal, pero tal vez con mayor incidencia en América Latina por su condición de ciudadano argentino. De allí la importancia que tiene para nosotros los venezolanos, el mensaje de reconciliación y paz, en momentos en que un gobierno autoritario y mafioso ha roto el orden constitucional y electo fraudulentamente una Constituyente integrada por militantes del partido oficial, profundizando la represión militar, policial y paramilitar, creando un clima de violencia que impide un diálogo y una negociación, para superar la crisis y adelantar una solución pacífica y civilizada.

Como Padre de la Iglesia Católica y jefe de Estado del Vaticano, el Papa Francisco, aunque actúa con la moderación que le exige su alta investidura, le ha dado un giro progresista al rol de su magisterio, en un mundo cambiante por los avances tecnológicos, científicos y humanísticos contemporáneos, y por la necesidad de contribuir a superar las desigualdades sociales que lo caracterizan, e incluso por la deshumanización que se observa en la actuación de muchos gobernantes, que mantienen en la exclusión a millones de seres, pobres y desatendidos.

Tal vez como muy pocas veces en la historia de la humanidad la fuerza espiritual de la Iglesia, ha tenido una presencia vital tan prominente, para coadyuvar en la creación de una sociedad universal más solidaria y respetuosa de los derechos políticos, sociales y económicos que consagran las constituciones de la mayoría de los países del globo, pero que muchos gobernantes en el ejercicio de sus funciones, se los niegan a los pueblos, a todos los sectores sociales, pero particularmente a los más débiles moral y económicamente, para obligarlos a someterse a las dádivas clientelares.

Y aunque el mensaje del Papa Francisco no podrá tener un respaldo unánime, no sólo porque existen diversas iglesias, sino también por los distintos enfoques políticos de muchos colombianos y latinoamericanos, sobre la realidad de cada nación, la presencia de su Santidad Francisco en suelo colombiano, llenará de satisfacción a millones de hombres y mujeres que creen en sus virtudes evangelizadoras y políticas, y dejará una estela de esperanza, para un futuro de mejores niveles de bienestar espiritual y material.

Finalmente, si los pueblos de Colombia y Venezuela analizamos las nuevas realidades que viven las naciones de los continentes americano y europeo, podemos encontrar en el mensaje del Papa Francisco, un poderoso aliciente para no desmayar en las luchas por el progreso y bienestar de la mayoría, por el imperio de la Ley y de los derechos en general de la democracia.

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Sarkis Mohsen

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