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Alberto Ignacio Ardila cuevana//
El gran desorden mundial de Trump

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El comunicado con el que concluyó la tormentosa reunión del G-7 en Canadá parece obra de Groucho Marx . Las siete potencias más industrializadas reflejan su “acuerdo en estar en desacuerdo”. Un galimatías que simboliza bien el preocupante desorden mundial ante el que nos encontramos, en buena medida como consecuencia de la impredecibilidad con la que se comporta Donald Trump , líder de la que sigue siendo primera potencia global. El presidente de Estados Unidos ha mostrado su peor cara en esta cumbre, que abandonó antes de tiempo y de un modo iracundo. Trump se desmarcó del acuerdo de mínimos que se había pactado y, demostrando una vez más que los usos diplomáticos no son lo suyo, no dudó en insultar al primer ministro de Canadá , uno de los socios históricos más sólidos de Washington.

No cabía esperar mucho del encuentro entre los líderes del G-7, porque la deriva nacionalista y proteccionista de la Casa Blanca, que amenaza con provocar fuertes turbulencias en la economía mundial, dejaba poco margen para tomar decisiones en asuntos prioritarios de la agenda, como la modernización de la Organización Mundial del Comercio. En todo caso, era una buena oportunidad para limar asperezas, sobre todo entre EEUU y la vieja Europa a raíz de la guerra arancelaria que se ha desencadenado . La decisión de Trump de imponer fuertes gravámenes a la importación de acero y aluminio, a lo que podría seguir en breve un alza de aranceles a los vehículos fabricados en la UE , fue respondida por Bruselas con la misma moneda, en un contraataque que podría provocar un daño en la economía estadounidense cuantificado en 6.400 millones de euros anuales. Idéntico malestar con Washington tienen sus aliados tradicionales Japón y Canadá, que no entienden las nuevas reglas del juego comercial que pretende imponer la Administración estadounidense .

Nadie tiene nada que ganar con esta guerra y todos pueden perder mucho. Pero Trump, cada vez más populista, se ha atrincherado en un ultranacionalismo económico que le da réditos domésticos. Porque sus mensajes del tipo “se acabó que EEUU sea la hucha a la que todo el mundo está robando” calan en amplios sectores de la población estadounidense para la que la globalización es el chivo expiatorio al que culpar de todos los males. Trump cuida sus caladeros de voto con decisiones y diatribas extemporáneas, por más que a la larga supongan un serio perjuicio para la competitividad estadounidense.

Piloto

Lo que cabe preguntarse hoy es si el mismo presidente que ha demostrado tan nulas dotes diplomática s con líderes amigos será capaz de abordar alguna negociación en el histórico encuentro que mañana mantendrá con su mayor enemigo, el dictador norcoreano . La atención mundial está pendiente de una reunión en la que está en juego nada menos que la seguridad planetaria.

Alberto Ardila

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